Pastos altos dificultan el acceso a la capilla de la Virgen
Alcorta. Las malezas crecidas en el ingreso de la capilla de la virgen ubicada sobre el camino de ripio que desemboca a ruta 178, generan inconvenientes para los fieles que quieran visitar el lugar.

Al llegar a la capilla de la Virgen ubicada en el camino de ripio que desemboca en ruta nacional 178 (esa arteria también se la conoce como el camino de la virgencita), lo primero que llama la atención no es la imagen sagrada ni el silencio del lugar, sino los pastos altos que cubren el acceso de ingreso. Las hierbas crecidas se extienden a ambos lados, dificultando el paso y dando una sensación de abandono. Donde antes había un acceso claro y ordenado, ahora la naturaleza ha tomado protagonismo, ocultando piedras, flores y hasta los bordes del acceso.

Este descuido contrasta con el significado espiritual de la capilla, un espacio destinado a la oración, la paz y el encuentro con la fe. Los pastos altos no solo afectan la estética del lugar, sino que también pueden representar un obstáculo para los fieles, especialmente para personas mayores o niños que desean acercarse a rendir homenaje a la Virgen.
Mantener limpio y despejado el ingreso sería una forma de respeto y cuidado hacia este espacio sagrado. Un camino claro invita a la reflexión, al recogimiento y a la unión de la comunidad, recordando que la fe también se expresa a través del cuidado de los lugares que la representan.
