En el corazón del barrio "El Engranaje" (hoy barrio La Alegría) , entre veredas gastadas y árboles que hoy dan una sombra más generosa, permanece el parque de juegos que fue ícono indiscutido durante los años 80, a pesar de que muchos sostienen de que el mismo se inauguró a fines de los 70. Para muchos vecinos, no era solo un espacio de recreo: era el punto de encuentro donde se forjaron amistades, se estrenaron bicicletas y se aprendió a caer y volver a levantarse.

El tobogán de metal que ardía al sol, las hamacas que chirriaban al ritmo de las risas y el sube y baja que siempre exigía equilibrio y acuerdos, formaban parte del paisaje cotidiano. Allí se celebraban cumpleaños improvisados, se intercambiaban figuritas y se estiraban las tardes hasta que las luces del barrio anunciaban la hora de volver a casa.


Con el paso del tiempo, el parque fue cambiando. Algunos juegos se renovaron, otros desaparecieron, y el entorno se adaptó a nuevas generaciones y normas de seguridad. Sin embargo, su espíritu permanece intacto. Los adultos que hoy pasan de la mano de sus hijos no pueden evitar señalar un rincón y decir: “ahí jugábamos nosotros”, mas allá de que "El Engranaje" hoy está ubicado sobre calle Falucho al 400, a menos de 100 metros donde había sido inaugurado.

Más que un conjunto de juegos, este parque es memoria viva del barrio. Un símbolo de una década en la que el tiempo parecía ir más lento y la felicidad cabía en una plaza, una pelota y un grupo de amigos.

A pesar del paso del tiempo y del recuerdo latente para toda una generación, el  mismo está muy bien cuidado, aún.