El 7 de abril, a 31 años de una de las jornadas más dolorosas en la historia de Pergamino, se llevó a cabo un breve pero emotivo acto en memoria de las víctimas de la devastadora inundación de 1995.
La ceremonia se realizó en el monolito de calle Estrada, donde se guardó un minuto de silencio y se compartieron testimonios que evocaron aquellos momentos de angustia y también de profunda solidaridad. Representantes de la Cosopper y de los Bomberos Voluntarios colocaron una ofrenda floral, recordando a quienes perdieron la vida y destacando el heroísmo demostrado en medio de la tragedia.



La inundación dejó una huella imborrable en la comunidad y nombres que aún resuenan en la memoria colectiva: el bombero voluntario Fernando Tomás Esquivel, Claudio Herro, el pequeño Matías Rodríguez, de 8 años, y Faustina Masciotta de Pontoriero.
Aquel 7 de abril de 1995, una lluvia extraordinaria -cerca de 300 milímetros en apenas dos horas-provocó el desborde del arroyo Pergamino y anegó más de 200 manzanas. En algunos sectores el agua superó los tres metros de altura, dejando un saldo de cuatro víctimas fatales, unos 3.000 evacuados y más de 4.000 autoevacuados.


Como cada año, los Bomberos Voluntarios rindieron homenaje a su compañero caído en servicio, Fernando Tomás Esquivel. Las actividades continuarán durante la jornada con una ofrenda floral en el Cementerio Parque por la tarde y el tradicional toque de sirena en su memoria, reafirmando el compromiso y la vocación de servicio que marcó su vida.

La inundación del 7 de abril de 1995 en Pergamino es recordada como la tragedia más devastadora en la historia de la ciudad. Fue provocada por una lluvia extraordinaria de aproximadamente 300 milímetros que cayó en apenas dos horas, causando el desborde del arroyo Pergamino y anegando gran parte del casco urbano.
Saldo trágico: La inundación se cobró la vida de varias personas y dejó a miles de damnificados.
Impacto en viviendas: El agua comenzó a ingresar en las casas alrededor de las 16:00, alcanzando en algunos sectores alturas superiores a 1,80 metros.
Daños materiales: Aproximadamente 250 familias sufrieron pérdidas totales de sus pertenencias. Muchos vecinos debieron refugiarse en los techos de sus casas a la espera de ser rescatados.
Cortes de servicios: La ciudad quedó sin suministro eléctrico, lo que agravó la desesperación de los habitantes durante la noche.