-16 de Abril - En el corazón de Alcorta, existe un rincón que parece detenido en el tiempo por su pulcritud. La Plazoleta Rucci, situada en la intersección de las calles 9 de Julio y Alvear, se presenta como un espacio modelo: césped perfectamente cortado, mobiliario cuidado y una tranquilidad envidiable. Sin embargo, el paisaje cotidiano muestra una paradoja: mientras las autoridades locales mantienen el lugar en excelentes condiciones, los bancos suelen permanecer vacíos.
Para muchos, la Plazoleta Rucci es un "oasis" desaprovechado. Con un diseño pensado para la pausa y el encuentro, cuenta con todas las condiciones para ser el punto de reunión predilecto para compartir un mate o una charla vespertina. No obstante, el flujo de vecinos parece esquivarla, prefiriendo otros puntos de la localidad o, simplemente, pasando de largo frente a su infraestructura.
¿Cuestión de hábito?
Todo indica que no se trata de una deficiencia del lugar, sino de una falta de costumbre arraigada. "Es un lugar hermoso, siempre está prolijo, pero es cierto que no se ve mucha gente", comentan algunos vecinos que transitan la zona. El desafío parece ser ahora reapropiarse de este espacio público. En tiempos donde el diálogo y el encuentro al aire libre son tan necesarios, la Rucci sigue allí, con sus bancos dispuestos y su sombra lista, esperando que el murmullo de los vecinos finalmente le dé vida a su impecable estructura.
